Haydée Méndez, Ph.D.
Abogada y Escritora
Panamá no cobra cifras “exorbitantes” a los barcos mercantes
gringos. Aunque el 72% de la carga que
pasa por el canal va hacia los EE. UU., éste no tiene grandes empresas
navieras, ya que ninguno de los diez principales clientes del Canal (que mueven
la mayoría de la carga), son gringos: CMA-CGM: Malta; COSCO: China; CSVA: Chile;
Evergreen: Taiwán; Hamburg SUD: Alemania; HAPAG Lloyd: Alemania; MAERSK:
Dinamarca; MITSUI OSK: Japón; MSC: Grecia; NYK: Japón.
A los barcos de la Marina de Guerra
de Estados Unidos no le cobramos tarifas “exorbitantes”, porque por tratado
tienen prioridad para pasar por el canal y pagan una tarifa especial.
No murieron miles de gringos en la
construcción del canal. El total de
muertos por accidentes laborales y enfermedades fue de 5,609 trabajadores, la
gran mayoría antillanos y chinos y no se sabe exactamente cuántos gringos
murieron.
Los chinos no controlan el
canal. Hutchison Whampoa Ltd controla 2
de los 5 puertos desde hace 28 años; Evergreen, de Taiwán, controla 1; Carrix,
de Estados Unidos, controla 1; y PSA, de Singapur, controla el otro. China no tiene absolutamente ninguna
inherencia en las actividades del Canal.
China Engineering se ganó la licitación para la construcción de cuarto
puente sobre el canal y compitió con empresas gringas que ofertaron un mayor
precio. La empresa VINCI (francesa)
construyó el tercer puente y ningún gringo protestó.
Estados Unidos no invirtió miles de
millones en el canal. El canal costó
$375M (la ampliación costó $8,000M), incluyendo los 10 miserables millones que
le dieron a Panamá y los $40M que les pagaron a los franceses por la chatarra
que dejaron.
A mis manos llegó un librito
publicado por la Sociedad Bolivariana de Panamá en diciembre de 2018, titulado El
discurso que nunca se pronunció, donde aparece el texto de un discurso que
el general Omar Torrijos Herrera debía dar para la celebración del aniversario
150 del Congreso Anfictiónico de Panamá, en 1976. Este discurso nunca se pronunció, porque por
segunda vez, surgieron discrepancias insalvables entre los gobiernos invitados
y ningún presidente vino a Panamá.
El texto deja en evidencia que el
pensamiento de Bolívar se adelantó 94 años al pacto que creó la Sociedad de
Naciones de 1920; 119 años a la Carta de San Francisco, que creó la actual
Organización de las Naciones Unidas en 1945; 122 años a la creación de la
O.E.A. en 1948; y a casi 200 años a nuestra situación actual.
Y digo que el pensamiento de
Bolívar abarca la situación actual, porque como dice el discurso, aunque tenemos
la impresión, a veces, de que nuestras naciones no necesitan ya una alianza como
la inspirada por Bolívar y formalizada en el Congreso de 1826 y el Congreso
Anfictiónico pareciera hoy de dudoso valor práctico, resulta ser todo lo
contrario.
Hoy, la unidad latinoamericana
tiene tanta importancia y vigencia como en 1826. Estamos viendo el apoyo de nuestros hermanos
latinoamericanos, sin el cual no nos hubiéramos sacudido el yugo del imperio
estadounidense. La ubicación de la
América Latina ante los poderes del mundo no ha variado mucho en casi dos
siglos. Como entonces, América Latina
sigue siendo explotada por potencias extranjeras y la necesidad de una
integración es tan apremiante ahora, como cuando Bolívar la propuso.
Vemos ahora el intento de revertir
el resultado de nuestra histórica lucha por el Canal de Panamá, como otro
asalto a nuestra soberanía. Aunque Panamá
logró ser soberana en todo su territorio con el apoyo de Latinoamérica y el
mundo, todavía esperamos que el ideal sembrado por Bolívar en 1826 dé cosecha, ya
que si la hubiera dado, no estarían aún Belice, Las Malvinas y Puerto Rico en
manos extranjeras y nuestro país no hubiera sido un país ocupado casi por un
siglo.
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