Todo un éxito resultó el Encuentro
Nacional Feminista que se celebró el sábado 23 de septiembre, para conmemorar
el Centenario del Primer Congreso Nacional Feminista de 1923. Sus objetivos fueron conocer los aportes del
Congreso Feminista de 1923 y la historia del feminismo en Panamá; compartir
experiencias; analizar e intercambiar las perspectivas, retos, retrocesos y
desafíos de los derechos de las mujeres en nuestro país; proponer agendas para
el fortalecimiento de las alianzas feministas y promoción de los derechos de
las niñas, adolescentes y mujeres; sistematizar y recopilar información que
sustente la memoria y declaración de principios del Encuentro, así como motivar
la unidad, sororidad y organización feminista para la participación e
incidencia política.
La
inauguración fue el viernes 22 de septiembre en el auditorio del Tribunal
Electoral, con la asistencia y palabras de la Ministra de la Mujer, SE Juana
Herrera y la Ministra de Desarrollo Social y SE María Inés Castillo, ambas
declaradas feministas, seguidas de la conferencia magistral de la historiadora
Yolanda Marco Serra. Luego se entregó
una medalla y un certificado de reconocimiento a 100 mujeres que se han
destacado en la defensa de los derechos humanos, incluyendo la recordación de
varias que ya no están con nosotras. La
metodología que se utilizó durante el Encuentro propiamente dicho, el sábado 23
de septiembre, después de una mesa de debate sobre la evolución histórica del
Feminismo en Panamá, contexto actual y análisis de los derechos de las mujeres
en Panamá, constituyó en mesas temáticas de intercambio. En las mesas temáticas se analizaron los
derechos que hemos logrado y el avance legislativo desde 1923.
Las mesas
revelaron claramente que, a pesar del avance, todavía hay un gran rezago tanto
en las leyes, la capacitación de funcionarios y de toda la población y el
cumplimiento de las leyes y voluntad política para resolver los múltiples
problemas que todavía afligen a las mujeres, que ahora dejaron de ser minoría,
ya que conforman el 50.4% de la población.
Este incumplimiento y falta de voluntad política se refleja en el
aumento que vivimos de las diferentes formas de violencia contra las mujeres y
niñas, la población LGBTIQ+, el sexismo, la xenofobia y la resistencia a
respetar los derechos humanos por parte de grupos antiderechos y
fundamentalistas religiosos, que anteponen sus creencias a los mandatos de la
ley.
Las
mesas temáticas estuvieron conformadas por mujeres de una gran diversidad:
lesbianas, indígenas, afrodescendientes, transexuales, discapacitadas,
sociólogas, abogadas y trabajadoras.
Cada una reveló los acosos y el tipo de violencia y la falta de acceso a
la justicia que había sufrido. ¿Qué se
reveló al correr el velo de silencio de las sin voz?
·
Las autoridades siguen incumpliendo la
legislación nacional en materia de género; la Asamblea Nacional se niega a reformar
la normativa vigente que dé a todas garantías de protección y tutela judicial
efectivas; y el Órgano Judicial sigue emitiendo fallos vergonzosos y nefastos
en contra de las mujeres. Después de 10
años, por fin se ha cumplido con el mandato de comprar brazaletes electrónicos,
pero no se han colocado a los ofensores que reiteradamente ejercen violencia
física extrema contra sus víctimas de violencia doméstica, ya que son la única
herramienta para prevenir el femicidio.
·
La violencia es estructural y se banaliza por
completo la realidad que viven las niñas y mujeres en todo el país. Para ejemplo, tenemos el caso de la diputada
juvenil Madelene, que no fue protegida debidamente por los estamentos llamados
a hacerlo.
·
Las mujeres con discapacidad siguen teniendo
barreras arquitectónicas y de acceso a la información, a pesar del mandato de
la ley.
·
Los grupos fundamentalistas religiosos
extremistas niegan el acceso a un aborto seguro a niñas y mujeres que son
violentadas sexualmente, como manda la ley.
·
La falta de conocimiento sobre salud sexual y
salud reproductiva es un problema significativo y no se tienen en cuenta los
derechos humanos, el ciclo de vida, ni el placer de las mujeres.
·
A las mujeres políticas se les niega el derecho
al ejercicio efectivo de sus derechos políticos y a la paridad de género.
·
La minería es un factor importante de la
división y conflicto social y de ruptura de tejidos comunitarios.
·
Las mujeres aún nos encontramos en desigualdad
para acceder a todos los niveles de toma de decisiones y los altos mandos, a
pesar del mandato de la ley.
· Los medios de comunicación siguen ejerciendo violencia mediática contra las mujeres a través de titulares sexistas, pornografía, frivolización del femicidio, y anuncios sexuales que fomentan la prostitución.
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