La etapa más agradable de una
relación es el noviazgo, porque todo parece ser color de rosa y todos y todas
tendemos a idealizar al otro o la otra como un ser perfecto. El amor romántico es una herramienta potente para
controlar y someter a las mujeres, razón por la que se deben conocer las
señales de control en una relación. Un
estudio de la OMS sobre la violencia contra la mujer realizado en nueve países
especifica que las adolescentes y mujeres jóvenes (15-24 años) tienen mayor
riesgo de sufrir violencia física y sexual por la pareja. Y es que las jóvenes
idealizan al novio como un “príncipe azul”, porque creen ciegamente en el amor
romántico. Pero OJO: los príncipes
azules vienen llenos de cuentos. Hay que
poner atención a las señales de que el príncipe está pasando de ser encantador,
atento y piropeador, a ser dueño de tu vida porque se vuelve exigente y te
quiere sólo para él, finalmente convirtiéndose en un sapo con amenazas, celos y
violencia física. Lo bueno es que todo sapo tiene un
perfil y lo puedes identificar: es celoso; dominante; trata de aislarte de tus
amigas y amigos; al principio le encanta como te ves, pero después no quiere
que te arregles, para que otros no te admiren; no te deja salir sola y es
posible que te exija tener sexo bajo amenaza de dejarte.
El primer paso
es identificar la violencia y no naturalizarla.
Es falso que te cele porque te quiere; el amor no es egoísta, el amor es
protector, el amor respeta la libertad y los gustos del ser amado. Los celos son señal de inseguridad, la
protección no es control y si él no respeta tus gustos y te impone los de él,
eso se llama violencia, no amor. ¿Cuáles
son las señales de un noviazgo violento?
Si controla el dinero que gastas, te dice cómo vestirte, limita tu
tiempo con otros/as, exige relaciones sexuales aunque no quieras, controla tu
celular y redes sociales, tienes que informarle de tus horarios, quita
importancia a tus logros, usa chantaje para lograr lo que quiere, te trata como
si fuera tu padre y toma decisiones sin consultarte, puedes estar segura de que
tu príncipe azul ya se ha convertido en un sapo.
La violencia es sorda, muda, invisible y difícil
de identificar. Hay que estar atenta a
si te hace dudar de tus capacidades; si le tienes miedo y temes decir lo
que opinas, si se enfada si otro muchacho te mira y te culpa de coqueta, si
sientes que necesitas su aprobación por lo que haces/piensas, si se enfurece si
le cuentas tus problemas de pareja a otros, si minimiza tus problemas porque
los de él siempre son más importantes, organiza tu tiempo libre y se ha vuelto
mandón, estás en peligro de vivir un noviazgo violento.
¿Cuáles son las
consecuencias de un noviazgo violento?
Pues malestar físico, baja autoestima, aislamiento, estrés, ansiedad, depresión,
alteraciones del sueño, problemas de alimentación, adicciones, irritabilidad y
descuido en tu aspecto físico. También
te puedes sentir indecisa e insegura, sentir vergüenza y culpa y perder
amistades.
Hay muchos mitos
que viven las adolescentes e inclusive adultas, que dan paso a la violencia. Por ejemplo, “si te quiere, te hará sufrir”;
“si te cela es porque te ama”, “el amor lo puede todo, el verdadero amor
perdona y soporta todo”, así como el cuento de “mi media naranja”. Al creer que existe esa persona exclusiva
para ti, tu complemento perfecto, soportas cualquier cosa y no lo identificas
como violencia. En ocasiones estos mitos
sobreviven por las creencias que pasan de generación en generación,
convirtiéndose en algo común.
¿Qué hacer si
aparecen estas señales? Márchate de la
relación y no creas que va a mejorar, porque la violencia va creciendo. No te relaciones con el maltratador, porque
te puede convencer. Rodéate de amigas,
familiares y cuéntales lo que vives, así te sentirás arropada; recuerda que no
es culpa tuya; no tomes medicinas, drogas, ni alcohol---esto no mejora la
situación. Cuando hay violencia física,
se debe tomar acción legal, porque si lo hizo una vez es muy probable que vuelva a ocurrir; y acudir a un
psicólogo. De todas las mujeres
asesinadas por sus parejas, el 25% de ellas son novias (entre 14 y 25 años) que
creyeron en el amor romántico en lugar de velar por sí mismas y su
seguridad. Si no puede dejar una pareja
violenta y está atrapada en el ciclo que alterna maltrato con arrepentimiento,
pide ayuda a especialistas en violencia familiar en el Centro de la Mujer más
cercano.
Haydée Méndez
Illueca, PhD
Abogada
Defensora de Derechos Humanos
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