Haydée Méndez
Sabias son las palabras de Berta
Alicia Peralta cuando dice: “La verdad, pienso que no hay que alterarse tanto
por aquello del matrimonio igualitario. Se va a dar, tarde o temprano. Hubo
un tiempo en que no se permitían hijos fuera del matrimonio, eran ilegítimos. Tampoco se admitía el divorcio. En otras latitudes, incluso estaban prohibidos
los matrimonios inter-raciales. Todo
ello fue cuestión de tiempo. La
condición humana termina por nivelarlo todo. Igual ocurre con el consumo de la marihuana. Será permitido legalmente, pues cada día hay
más evidencia de la necesidad de su uso. La iglesia y religiones tienen tal poder con
los fanáticos, que siempre se han opuesto a todo eso y...finalmente, la vida
los ha rebasado.”
El
Derecho tiene que cambiar con los tiempos, no puede ser un obstáculo para el
cambio social, sino más bien buscarle soluciones prácticas a los problemas sociales.
En Holanda, por falta de delincuentes,
han tenido que cerrar 19 prisiones y algunas las han convertido en hoteles de
lujo. Uno de los motivos es que se han
legalizado las drogas y se trata su adicción, porque de nada sirve encerrarlos,
cuando lo que necesitan es tratamiento.
Me imagino que otro motivo es que allá no se aceptan los fanatismos
religiosos. Simplemente se cumplen las
leyes.
La
Conferencia Episcopal panameña se ha atrevido a escribir un comunicado en
contra del matrimonio o unión legal entre personas de igual sexo, que ha sido muy
bien contestado por la Asociación de Agnósticos y Ateos de Panamá (AAP),
rechazando cualquier intromisión de la Iglesia en asuntos de derechos civiles,
humanos, políticas públicas o asuntos de Estado:
·
Reafirman
que el Estado debe salvaguardar los derechos de todas y todos por igual, sean o
no creyentes.
·
Que
la Constitución prohíbe la discriminación de todo tipo.
·
Que
las leyes evolucionan y deben cambiar a la par de la sociedad y deben
predominar las normas que más beneficien al ser humano, sin distingo de
orientación sexual o género.
·
Que
existen todo tipo de familias y lo que atenta contra la familia no es la
homosexualidad, sino la violencia, la irresponsabilidad, el alcoholismo, la drogadicción,
etc.
·
Finalmente,
que la procreación no es un requisito del matrimonio, como lo era en la edad
media.
Yo diría que lo más importante es que se
respete la separación de la Iglesia y el Estado, lo que es una conquista de la
humanidad. Hace ya más de dos mil años
que Jesús evidenció que tenía
en claro que entre lo religioso y lo humano, sólo lo humano es intocable y
fundamental. Su tolerancia llegó a
escandalizar a muchos; resulta asombroso ver lo tolerante que fue Jesús con las
personas y grupos marginados de su tiempo: pecadores, mujeres, cobradores de
impuestos, samaritanos, prostitutas, homosexuales. Hasta llegó a comer con ellos. Incluso dijo: “Todo el que le diga a su
hermano «maricón» será condenado por el Sanedrín”.
A veces por salvar los dogmas de la religión hemos
vulnerado los derechos humanos. Por
defender un dogma hemos quemado al hereje. Por cuidar la moral hemos despreciado al
homosexual. Por preservar una ética,
hemos apedreado a la adúltera.
La tolerancia puede tener sus peligros, ya que puede hacer creer que
todo vale y que todo está bien, pero más peligroso es discriminar contra una persona por motivos religiosos, ya que con ello se justifica un
sectarismo que convierte la vida en opresiva, despótica e injusta. Y esto hace
más daño que cualquier idea religiosa desviada. Sin libertad ni igualdad no puede haber
democracia. Es imposible una relación
normal entre la Iglesia y la democracia y los derechos humanos, porque el “sentimiento
religioso” equivale al “sometimiento” a la jerarquía religiosa y a los dogmas
medievales que permanecen. Y sin libertad
ni igualdad no puede haber democracia. Si la Iglesia quiere vivir en nuestro tiempo, y no en la edad media,
tiene que permitir la democracia dentro de su propio seno.
Uno
de los argumentos que más usan los fanáticos religiosos y moralistas conyra el
matrimonio igualitario es que el homosexualismo atenta contra “la familia” ---
pero por más que le doy vuelta y trato de entender sus argumentos, no llego a
comprender en qué forma lo hace. ¿Qué afectación
puede tener una unión homosexual legalizada sobre otra familia? ¿Será esto producto del miedo a que sus hijos
se conviertan en homosexuales, o será una forma de encubrir su propia orientación
sexual? Es un hecho que el homosexualismo
se nace. Aproximadamente el 10% de la
población es homosexual y también hay homosexualismo entre ciertos animales. ¿En qué forma afecta a su familia lo que
sucede en la recámara ajena? La relación
homosexual va a continuar, legalizada o no.
La legalización se pide simplemente para acceder a ciertos derechos que
actualmente no tienen esas parejas, pero la pareja va a seguir siendo pareja,
si tienen una relación estable, y su familia va a seguir siendo una familia
heterosexual. Ningún dogma religioso va
a cambiar esa realidad.
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