Mostrando entradas con la etiqueta acoso callejero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta acoso callejero. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de agosto de 2024

EL ACOSO SEXUAL CALLEJERO

 El 9 de julio la doctora Nelva Marissa Araúz Reyes y el doctor Javier Domingo Stanziola Valenzuela presentaron en la USMA los resultados de su investigación “El acoso sexual callejero y el derecho al espacio público de las mujeres en Panamá.  Los resultados arrojaron que el 75.4% de las mujeres en Panamá han sufrido acoso callejero, pero sólo el 1% lo denuncia; el 48% lo ignora por miedo, por falta de concienciación, porque su normalización dificulta identificarlo, o por falta de confianza en las autoridades.  Pero lo cierto es que está allí, presente siempre y pone en evidencia la relevancia de normas sociales de género y desigualdad en el espacio público, así como efectos económicos en detrimento de las mujeres y niñas.  Se define como cualquier forma de tocamientos, comentarios obscenos, gestos inapropiados o persecución verbal por parte de extraños.  Lo cometen, por ejemplo, hombres mayores a niñas de escuela uniformadas de 13-15 años en el transporte público o en la calle.

 Este tipo de acoso puede tener un impacto significativo en la vida diaria y el bienestar emocional y económico de quienes lo experimentan. Las víctimas suelen sentirse vulnerables, intimidadas y en ocasiones temerosas de transitar por lugares públicos, afectando la participación igualitaria en la vida pública.

 Los perpetradores suelen justificar este comportamiento como "piropos" inofensivos, pero es una forma de violencia de género y una violación de los derechos humanos fundamentales.

 A nivel legal, muchas jurisdicciones han comenzado a tomar medidas para abordar el acoso sexual callejero.  Algunas ciudades han implementado campañas de concienciación, líneas directas para denunciar incidentes y programas de entrenamiento para el personal de seguridad y policía.  Sin embargo, la falta de denuncias formales y el estigma social aún dificultan la erradicación completa de este problema.

 La educación y la sensibilización son fundamentales para cambiar las actitudes y prevenir el acoso sexual callejero.  

En resumen, el acoso sexual callejero es un desafío social complejo que requiere un enfoque integral que combine la legislación efectiva, la educación y la sensibilización pública. Solo mediante esfuerzos concertados y continuos podemos avanzar hacia comunidades donde todas las personas puedan vivir libres de miedo y discriminación en espacios públicos.

 Una legislación efectiva contra el acoso callejero debe abordar varios aspectos clave para ser realmente útil y protectora de los derechos de las personas afectadas. Aquí hay algunos elementos que suelen ser parte de legislaciones eficaces contra el acoso callejero:

 Definición clara del acoso callejero: La ley debe definir claramente qué constituye acoso callejero, incluyendo acciones como comentarios sexuales no deseados, gestos obscenos, seguimiento persistente, exhibición pública de material obsceno, tocamientos, entre otros comportamientos.

 Tipificación como delito: Es fundamental que el acoso callejero sea tipificado como un delito en sí mismo, con consecuencias legales claras y proporcionales a la gravedad del acto. Esto puede incluir sanciones económicas, servicio comunitario y en algunos casos, penas de cárcel para los infractores reincidentes o en casos graves.

 Procedimientos claros para la denuncia: La legislación debe establecer procedimientos accesibles y seguros para que las víctimas denuncien los casos de acoso callejero. Esto puede incluir líneas telefónicas directas, plataformas en línea, y la capacitación adecuada del personal encargado de recibir estas denuncias para manejarlas con sensibilidad y eficacia.

 Protección a las víctimas: Debe haber disposiciones para proteger a las víctimas de represalias por denunciar el acoso.  Esto puede incluir órdenes de alejamiento, medidas provisionales de protección y asistencia legal gratuita para las víctimas que lo necesiten.

 Educación y sensibilización:  La legislación debe incluir programas educativos obligatorios en escuelas, lugares de trabajo y comunidades sobre el respeto mutuo, la igualdad de género y la prevención del acoso sexual callejero.  Estos programas pueden ayudar a cambiar las actitudes y prevenir futuros incidentes.

 Coordinación interinstitucional: Es importante que la legislación fomente la colaboración entre diferentes instituciones como la policía, los servicios sociales, los servicios de salud y organizaciones de la sociedad civil para abordar el acoso callejero de manera integral.

 Monitoreo y evaluación: La ley debe establecer mecanismos para monitorear la efectividad de las medidas implementadas y evaluar regularmente la incidencia y las tendencias del acoso callejero. Esto permite ajustar las estrategias y políticas según sea necesario.

 

lunes, 11 de abril de 2022

CAMPAÑA CONTRA EL ACOSO CALLEJERO

 

En algunos casos, la diferencia entre un piropo y el acoso callejero puede parecer muy difusa, pero es la mujer la que define si es violencia o no.  Toda mujer tiene derecho a que no le guste el acoso callejero, porque la calle también es de las mujeres y tienen derecho a circular con libertad sin ser violentadas y a reivindicar su derecho a circular en paz, sin insultos y sin violencia.  Los piropos sí son acoso--- son conductas que se aprenden y en el fondo, son una expresión de la cultura patriarcal que asume que los cuerpos de las mujeres existen para satisfacer la mirada y el deseo masculino y que los varones tienen el derecho de expresar públicamente sus deseos.  Los hombres culturalmente son asumidos como sujetos y las mujeres como objetos.  Se trata de una relación de poder.

 

Es loable que en Panamá empresas como L’Oreal Paris, inicien por primera vez una campaña contra el acoso callejero, llamada STAND UP, de la mano con fundaciones de apoyo a las víctimas.  Es una campaña a la NO Normalización de la sociedad sobre el Acoso Callejero, que brinda información necesaria que sirva de herramienta para actuar y poder distraer a acosadores ante una víctima, delegar a una autoridad si no podemos ayudar, documentar situaciones con fotos, videos que sirvan de evidencia sustentable y dar asistencia y dialogar para prevenir acciones negativas en nuestras calles.  Con campañas y entrenamientos lograremos promover círculos de información e ir derribando mitos y barreras que hemos permitido prevalezcan en nuestra sociedad.

 

Las mujeres, niñas y jóvenes merecen transitar por las calles, sin el temor de que sean violentadas por comentarios o tocamientos.  Es hora de tratar con detenimiento estas situaciones, que son una carga intimidatoria a la que se debe poner límites y desarrollar una metodología en apoyo a su no normalización.

 

En Panamá se ha frivolizado y naturalizado el acoso callejero, debido a una profunda falta de valores, aunados a una alta problemática de comunicación, interpretación e interacción social, que disminuye el nivel de comprensión y respeto hacia los demás.  El acoso callejero es difícil de denunciar, ya que en Panamá no hay un policía en cada esquina ni una autoridad a mano que pueda llamarle la atención al acosador o incluso detenerlo, dependiendo de la gravedad del delito.  La Campaña de L’Oreal Paris nos ayuda a identificar varias formas de involucrarnos para no ser meros espectadores; ser parte de la solución y no del problema; y estar instruidos, alertas en todo momento para apoyar este nuevo humanismo en nuestras calles.  Con nuestra participación, se impulsa la participación de las poblaciones más vulnerables, en particular de niños, niñas y jóvenes, no sólo como beneficiarios, sino también como agentes de cambio.  

 

Cuando proviene de un grupo de obreros en una construcción, se le puede reclamar al capataz, como responsable del comportamiento de sus obreros.  Si es repetitivo en un área específica, como por ejemplo en un callejón o una esquina, se podría denunciar ante el juez de paz como una falta (que si escala se puede convertir en delito).  En estos casos la sanción sería una multa.  Sin embargo, cuando se trata de tocamientos, el acoso callejero se convierte en el delito de actos libidinosos, cuya sanción es de uno a tres años de prisión, agravada a cuatro a seis años de prisión si la víctima no ha cumplido catorce años, o sea incapaz de resistir el acto.  En estos casos le toca al conductor del autobús, metro o transporte colectivo denunciar y detener el abuso y sacar al abusador del transporte.

 

De los 189 países que han firmado la CEDAW, 13 han penalizado el acoso callejero, entre ellos Costa Rica en 2020, que lo tipifica como delito y lo castiga con penas de cárcel y multa, en respuesta al 95% de la población femenina, que dice haber sido víctima de acoso sexual en ese país.  No obstante, la implementación de una ley no es suficiente para detener el acoso callejero; aunque es un aporte, la transformación cultural es la parte más difícil.  Cuando la sanción es pedagógica, contribuye a la transformación y al crecimiento de la sociedad en su conjunto.  Cuando la sanción es únicamente punitiva, se queda en la lógica de la venganza privada ante una falta cometida.  Por ello, deben combinarse los distintos tipos de sanciones para generar mayor eficacia y tomar medidas pedagógicas para erradicarlo, empezando por los varones jóvenes.  Se debe masificar el mensaje de que las mujeres no somos objetos para el goce o disfrute de otros, por medio de campañas comunicativas y educativas, en cumplimiento con la enorme responsabilidad que tienen los medios de comunicación y la publicidad.

 

Haydée Méndez Illueca, Ph.D.

Abogada, Escritora y Defensora de Derechos Humanos

domingo, 14 de abril de 2019

EQUIDAD DE GÉNERO, UNA LUCHA QUE NO TERMINA La Estrella, Facetas del domingo 24 de marzo de 2019


Entrevista a Haydée Méndez Illueca por Esther M. Arjona:



Pregunta: ¿Por qué considera que un problema tan antiguo no ha podido ser erradicado en ningún lugar del mundo?



Contestación: Porque muchas mujeres y hombres todavía están atrapados en el paradigma del patriarcado, el fundamentalismo, la superstición y la injerencia de las iglesias.  Cada avance provoca una fuerte reacción de aquellos que creen ver amenazados sus intereses y creencias.  El patriarcado es un dinosaurio que no se termina de morir, a pesar de que se le han lanzado tantas flechas, como la escolaridad de las mujeres y leyes contra las violencias que sufre.  Algunos piensan que está herido de muerte, pero de repente levanta otra vez la cabeza.  Los que ostentan el poder son los hombres, y no están dispuestos a soltarlo.



Pregunta: ¿Cuánto de responsabilidad en esto recae en las mujeres, tomando en cuenta, por ejemplo, que un proyecto de ley contra el acoso callejero no fue apoyado por las propias diputadas, solo por la proponente?



Contestación: El machismo no lo detentan sólo los hombres.  Debemos recordar que tanto mujeres como hombres somos criados dentro de estereotipos y auto-limitaciones que se inculcan en y hacia las mujeres. Por eso la paridad en la escogencia de mujeres para cargos altos no sólo debe ser de cantidad, sino de calidad.



Pregunta: ¿Cuál es la clave para hacer cambiar los patrones culturales que luego dan paso a reglamentos y leyes?



Contestación: Educación.  Y a diputados, autoridades y personas a nivel de políticas públicas y toma de decisiones, el conocimiento y la obligación de cumplir las leyes.  Ya las leyes y reglamentos los tenemos – falta que tanto los asociados como las autoridades tengan el conocimiento de las mismas y la voluntad política para cumplirlas.



Pregunta: ¿Qué cambios son necesarios a nivel de estado y a nivel de sociedad para alcanzar la igualdad de género?



Contestación: La clave es capacitación en género y derechos humanos para la población en general y las autoridades en especial; y políticas públicas con perspectiva de género.  Sobre todo el Presupuesto para llevar a cabo los cambios, el cumplimiento de las leyes y la erradicación de la impunidad.  Últimamente estamos viendo fallos indignantes que dejan en la impunidad delitos sexuales aberrantes como la violación de una niña de 8 años.



Pregunta: Buenas para el trabajo, pero no para el reconocimiento. ¿Cómo equilibrar esta fórmula?



Contestación: Acabando con la violencia laboral: la brecha salarial, acoso sexual, hostigamiento, techo de cristal y el favoritismo.  El favoritismo también fue eliminado por los y las diputadas de la Ley contra Actos Discriminatorios.  Esto evidencia falta de conocimiento, ya que su eliminación favorece mayoritariamente a los hombres.  Me hace pensar que los diputados y diputadas ni leen las leyes que aprueban.  Se reconoce la doble y triple jornada de las mujeres proporcionándoles centros de orientación infantil para el cuido de sus hijos mientras trabajan.  Las mujeres sufrimos una gran ansiedad cuando no sabemos que nuestros hijos están seguros mientras trabajamos.



Pregunta: ¿En qué punto, en qué espacio se encuentra Panamá, en comparación con otros países de la región y en una escala global?



Contestación: La violencia contra las mujeres es una epidemia mundial.  Según la OMS, afecta a un tercio de las mujeres en el mundo.  Por regiones, la prevalencia de maltrato de mujeres se sitúa en:

África: 45,6%, Sureste Asiático: 40,2%; Mediterráneo Oriental: 36,4%; América: 36.1%; Países de altos ingresos: 32,7%.  Esto evidencia que a mayor educación, menos violencia. 

A nivel mundial, a la fecha todavía hay 49 países que carecen de leyes sobre violencia doméstica; 45 países carecen de leyes contra el acoso sexual; y 37 países eximen legalmente a los violadores si están casados con la víctima o se casan posteriormente con ella. 

De Centroamérica, Guatemala es el país que más alto nivel de femicidios presenta. 

En Panamá hubo 19 femicidios y 14 tentativas de femicidio en el 2018 (33 en total), y 22, 281 casos de delitos sexuales.  El aumento de delitos sexuales ha sido tan alarmante que nos ha obligado a promulgar la Ley 21 de 2018 que aumenta las penas por estos delitos y Panamá está entre los países con la tasa más alta de embarazos de adolescentes. 



Pregunta: ¿Por qué la necesidad de un Estado laico para que se pueda lograr esta igualdad de género?, ¿cuál debe ser el papel de la religión en esta ecuación?



Contestación: El Estado laico es imprescindible para que se respeten los derechos de las mujeres.  La creencia religiosa de las personas merece todo nuestro respeto, pero el Estado tiene que garantizar con firmeza que las iglesias no sean las que definan los valores y que los funcionarios públicos no se valgan de la religión a la hora de realizar sus tareas.  En un Estado laico la persona decide; la sociedad respeta; el Estado garantiza; y la iglesia no interviene.



Pregunta: Se ha visto un recrudecimiento contra la figura de la mujer feminista, ejemplo, el uso del término “feminazi”. ¿Cómo desestigmatizar un movimiento que aboga principalmente por la igualdad de derechos en hombres y mujeres?



Contestación: El término “feminazi” encierra un oxímoron, pues los nazis también persiguieron a las mujeres feministas.  Denota ignorancia de parte de las personas que lo usan, ya que el nazismo es una ideología que se caracterizaba por su rechazo por la democracia liberal y el sistema parlamentario, el antisemitismo, el racismo científico, la eugenesia y el machismo.  Por el contrario, el feminismo es un movimiento social favorable a la mujer, que aboga por que las mujeres tengan la capacidad y derechos que antes eran reservados a los hombres y la equidad, respetando las diferencias entre mujeres y hombres.  La mejor forma de “desestigmatizar” un movimiento es dándolo a conocer.



Pregunta: ¿Cómo funcionaría el Observatorio de la violencia mediática?



Contestación: El observatorio respondería a la necesidad de prevenir y erradicar la violencia mediática contras las mujeres en la publicidad y medios de comunicación.  Los estereotipos de género transmitidos a través de la publicidad y los medios de comunicación impiden el empoderamiento de la mujer, al convertirla en un objeto y no en un sujeto de los mensajes.  El observatorio sería una institución autónoma o semiautónoma con el objetivo de dar seguimiento o monitoreo a los contenidos mediáticos y publicitarios.  Sería una instancia con capacidad técnica y financiera para albergar un grupo de profesionales permanente para la recopilación, análisis y divulgación de los hallazgos del monitoreo a través de plataformas tecnológicas que faciliten la labor.  Recomendaría multas o sanciones administrativas a los medios publicitarios y de comunicación que incurran en violencia mediática.



Pregunta: ¿Qué nos dice la realidad de la familia panameña sobre el problema de la desigualdad?



Contestación: En Panamá, como en otros países, existen múltiples tipos de familia, pero los fundamentalistas insisten en considerar sólo la familia nuclear, que ya es una rareza.  El 85% de los niños panameños nacen fuera del matrimonio y sólo el 24.7% de las parejas están casadas.  El familismo, que es la valoración de la familia y el hogar por encima de los derechos de la mujer, se usa para perpetuar su dominación.  Pero como resulta que la familia nuclear es una institución en extinción, los derechos de la mujer se sacrifican por algo inexistente. 



Pregunta: ¿Qué tan lejos estamos de cosechar los frutos de un trabajo tan arduo?



Contestación: Según los expertos, la verdadera equidad no se alcanzará hasta dentro de 70 años (tres generaciones), cuando ya el siglo está terminando; por lo tanto hay peligro de que termine el siglo sin que el anhelo de la equidad se haya dado.  La lucha es y seguirá siendo encarnizada.