domingo, 2 de abril de 2023

GUÍAS QUE NO GUÍAN

 

Las actuales guías del MEDUCA no guían, sino más bien refuerzan los roles patriarcales y los estereotipos de género-----precisamente lo que se combate con la educación integral en sexualidad.  APAEIS, APLAFA, FUNDAGÉNERO y CDNA son algunas de las asociaciones de la sociedad civil que, tras un análisis pormenorizado de cada una de las cinco guías, se han pronunciado en contra de esta nueva versión de las Guías de Educación Integral en Sexualidad.  Las mismas han sido consultadas y elaboradas por actores religiosos, no idóneos y sin la preparación científica ni pedagógica requerida para cumplir con el objetivo deseado: reducir los embarazos no deseados y evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual.  Se hizo evidente que todas necesitan fortalecer sus contenidos en los principios básicos de los derechos humanos, con énfasis en los derechos de la cuarta generación, como son los derechos sexuales y derechos reproductivos. 

 

Lamentablemente, estas guías ya fueron presentadas en un taller el año pasado a 5,000 docentes, quienes ya las deben estar impartiendo en sus escuelas.  Los y las docentes son una importante fuerza educativa, que puede influir positivamente en la formación del alumnado y sus familias.  Pero deben disponer de los conocimientos y recursos pedagógicos adecuados, para contribuir eficientemente a la labor conjunta con los padres y con diversos actores sociales, instituciones, grupos de la comunidad y servicios de salud, entre otros.  Por ello es importante que la educación sexual se explique científicamente y no de manera religiosa y moralista.

 

Entre las falencias que se hicieron evidentes, tenemos que no se habla de los distintos tipos de familia y se presume que todos los estudiantes tienen familia, cuando sabemos que el 87% de las familias panameñas no son familias nucleares.  No se aborda el género, ni se define ni se diferencia entre el contacto bueno y el malo.  No se habla de todas las formas de abuso sexual, ni de acoso, ni de hostigamiento.  Tampoco se menciona que existe la atracción sexual y romántica por el mismo sexo.

 

Las guías de pre-media y media contienen actividades altamente sexistas, que profundizan las desigualdades entre hombres y mujeres.  Tampoco se plantea la posibilidad de buscar orientación sobre la sexualidad de médicos o psicólogos.  Se plantea la abstinencia como la única conducta que previene embarazos y enfermedades de transmisión sexual, sin mencionar otros métodos.  

 

Los embarazos sólo se mencionan como problemas de las niñas.  La capacitación debe incluir a los varones y enfatizar en la responsabilidad que tienen de tener sexo seguro y luego al ser padres.  Se les debe explicar cómo colocarse el condón.  Se excluye al varón y a sus padres o acudientes de la responsabilidad de aportar dinero y turnarse en el cuidado del bebé recién nacido; todo queda como responsabilidad de los padres o tutores de la niña.  Se debe informar sobre la píldora del día siguiente y el tratamiento retroviral para evitar el VIH-SIDA en caso de violación o estupro.

 

El respeto a la vida desde la concepción es una clara alusión contra el aborto, tema de los Pro Vida.  Se habla de la ilegalidad del aborto y la prisión para la mujer que lo comente, sin hablar del modo de evitarlo, ni informar que la menor de edad tiene derecho a interrumpir el embarazo, ni se menciona la responsabilidad del menor o violador que la embarazó.  No le da más alternativa a la adolescente que parir el hijo y olvidarse de sus planes para un futuro mejor, lo que la condena a la pobreza y la dependencia.  Falta información sobre procesos de la adolescencia, como cambios hormonales, la libido, etc.  La Guía Para adolescentes embarazadas, sobre los cuidados básicos de la adolescente fecundada y embarazada y del recién nacido, es tan perniciosa, que debe eliminarse o cambiar su enfoque para que sea inclusivo.

 

Podemos concluir que al poner nuestras creencias y nuestros libros sagrados por encima de la ley, se está violando la Constitución (cuyo artículo 91 manda a que la educación se base en la ciencia), los convenios internacionales que son ley de la República y todas las leyes nacionales sobre el tema, a saber, la Ley de Igualdad de Oportunidades (Ley 4/1999) y el Decreto Ejecutivo 53/2002 que la reglamenta; la ley de Adolescente Embarazada (Ley 29/2002); la Ley contra la violencia hacia las mujeres (Ley 82/2013); y la Ley 302 de 2022, que establece el programa de formación en materia de educación en sexualidad y afectividad.

 

Ya es hora de que en Panamá se imparta educación integral en sexualidad como manda la ley y se implementen políticas públicas para combatir la impunidad y proteger a nuestras niñas de violadores y delincuentes sexuales.

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